La Argentina, después de sufrir una prolongada sequía, ahora se encuentra en riesgo de enfrentar lluvias excesivas debido al fenómeno de El Niño. Según un informe de la FAO, se espera que El Niño regrese en junio, después de tres años de La Niña, que causó una disminución significativa en la producción agrícola. Además de Argentina, otros países como Estados Unidos, Uruguay y Paraguay también están en riesgo de sufrir precipitaciones excesivas. Brasil, por otro lado, se encuentra en la lista de países con riesgo de condiciones secas, lo que podría afectar su producción de soja como principal productor mundial.

Según los pronósticos de organismos internacionales como la OMM y el IRI de la Universidad de Columbia, hay un 73% de probabilidad de que ocurra el fenómeno de El Niño en los meses de mayo a julio de 2023. En Sudamérica, esto puede resultar en una disminución de las precipitaciones en el norte, afectando a países como Colombia, Venezuela y Brasil, mientras que en la parte sur del continente, especialmente Argentina y Uruguay, se esperan lluvias por encima de lo normal.

El experto de la FAO, Oscar Rojas, mencionó que Argentina experimentaría los eventos de lluvia más significativos entre septiembre y enero, lo cual podría tener un impacto significativo en el cultivo de maíz debido a la época y fenología de las plantas. Este fenómeno de El Niño podría aliviar los efectos de la sequía que ha experimentado Argentina en los últimos tres años debido a La Niña.

La normalización de las precipitaciones en las regiones agrícolas de Argentina podría conducir a una producción de cereales en niveles normales. Sin embargo, el impacto dependerá de la intensidad de las lluvias y del estado del cultivo de trigo en el momento en que se produzcan los excesos hídricos.

Según el experto de la FAO, estimar los impactos del exceso de lluvias es más difícil que los impactos causados por la falta de agua, por lo que no se puede determinar con precisión si el cultivo de trigo se beneficiará o se verá perjudicado. Cada fenómeno de El Niño puede tener influencia durante dos años, comenzando en la segunda mitad de 2023, alcanzando su máxima intensidad a finales de ese año y finalizando en el primer semestre de 2024.

La FAO ha comenzado a alertar a los países sobre este fenómeno y sus posibles impactos en la agricultura. Para mitigar los efectos adversos de los riesgos climáticos, la FAO ha implementado programas de Acción Anticipatoria. Su Sistema de Alerta y Acción Temprana busca actuar antes de que una crisis se convierta en una emergencia, lo que puede reducir significativamente las pérdidas y los costos de la respuesta de emergencia. Además, la acción temprana fortalece la capacidad de supervivencia de las comunidades en peligro, lo cual es una prioridad clave en los objetivos estratégicos de la FAO para aumentar la resiliencia de los medios de vida frente a amenazas y crisis.